Trastorno de EXCORIACIÓN (Rascarse la Piel) - Psicóloga en Vecindario
Psicóloga María Jesús Suárez Duque
Atención psicológica en Vecindario y online
Psicóloga infantil, adolescentes, adultos y mayores
Tf/WhatsApp 630723090
Psicóloga en Vecindario y Online especializada en Trastorno de Excoriación
Trastorno de rascarse la piel de forma compulsiva
El trastorno de excoriación, también conocido como trastorno de rascarse la piel o skin picking, es una dificultad psicológica que lleva a rascarse de forma repetitiva e incontrolable zonas del cuerpo, como las piernas, brazos, espalda o rostro, incluso cuando la persona desea parar.
Muchas personas se rascan de manera automática o para aliviar tensión, ansiedad o malestar emocional, y después aparecen sentimientos de culpa, vergüenza o frustración por no poder controlarlo.
Soy psicóloga en Vecindario y online, especializada en el tratamiento del trastorno de escoriación, y ofrezco un acompañamiento profesional, respetuoso y adaptado a cada persona.
¿Qué es el trastorno de excoriación?
El trastorno de excoriación se caracteriza por:
- Rascarse la piel de forma repetitiva y compulsiva
- Dificultad para detener el rascado, incluso con intención de hacerlo
- Aparición de heridas, marcas o cicatrices
- Sensación de alivio momentáneo seguida de malestar emocional
- Interferencia en la vida diaria, la autoestima o las relaciones
No se trata de un simple hábito ni de falta de fuerza de voluntad, sino de un trastorno relacionado con la regulación emocional y la ansiedad.
¿Por qué me rasco la piel de forma compulsiva?
Desde un enfoque integrador, entendemos el rascado compulsivo como una forma de gestionar emociones difíciles. Suele estar relacionado con:
- Ansiedad y estrés mantenido
- Dificultad para regular emociones intensas
- Conductas automáticas aprendidas
- Autoexigencia elevada
- Experiencias de trauma o inseguridad emocional
En muchos casos, rascarse la piel cumple una función de alivio momentáneo, aunque a largo plazo aumente el malestar.
Tratamiento psicológico del trastorno de escoriación
En la terapia psicológica online o presencial en Vecindario, trabajo el trastorno de excoriación desde un enfoque integrador, combinando terapia cognitivo-conductual con terapias de tercera generación y enfoque en trauma.
El tratamiento está orientado a:
- Comprender cuándo y por qué aparece el rascado
- Reducir la conducta compulsiva de forma progresiva
- Aprender estrategias de regulación emocional
- Trabajar la ansiedad y el malestar subyacente
- Mejorar la relación contigo y con tu cuerpo
El objetivo no es forzarte a dejar de rascarte, sino aprender a relacionarte de otra manera con la urgencia y el malestar.
Psicóloga en Vecindario y terapia online
Ofrezco terapia presencial en Vecindario (Gran Canaria) y terapia online, con la misma eficacia, confidencialidad y cercanía. La terapia online es una opción cómoda si prefieres trabajar desde casa o si el rascado te genera vergüenza o incomodidad al inicio.
Empieza a trabajar el trastorno de escoriación
Si te rascas la piel de forma compulsiva, por ejemplo las piernas, y sientes que no puedes controlarlo, la terapia psicológica puede ayudarte.
Puedes solicitar una primera sesión de terapia psicológica en Vecindario u online y empezar a trabajar el trastorno de excoriación con acompañamiento profesional.
TRASTORNO DE EXCORIACIÓN (Rascarse la piel)
Criterios diagnósticos DSM-V
A. Dañarse la piel de forma recurrente hasta producirse lesiones cutáneas.
B. Intentos repetidos de disminuir o dejar de rascarse la piel.
C. Rascarse la piel causa malestar clínicamente significativo o deterioro en lo social, laboral u otras áreas importantes del funcionamiento.
D. El daño de la piel no se puede atribuir a los efectos fisiológicos de una sustancia (p. ej., cocaína) u otra afección médica (p. ej., sarna).
E. El hecho de rascarse la piel no se explica mejor por los síntomas de otro trastorno mental (p. ej., delirios o alucinaciones táctiles en un trastorno psicótico, intentos de mejorar un defecto o imperfección percibida en el aspecto, como en el trastorno dismórfico corporal, estereotipias como en el trastorno de movimientos estereotipados, o el intento de dañarse uno mismo en la autolesión no suicida).